sábado, 18 de septiembre de 2010

Cine - El Ültimo de la Lista

El último de la lista es una película de John Huston de 1963. ¿Por qué hay que verla? Esa respuesta es todo un spoiler, así que no sigas leyendo más allá de este párrafo si aún no la has visto. Solo puedo decir, por ahora, que auque no es brillante en su argumento ni en su ritmo (6,5 en Filmaffinity), es de visionado obligatorio, entre otros motivos por la cantidad de actores famosísimos difícilmente reunidos en una misma película: George C. Scott, Dana Wynter, Clive Brook, Tony Curtis, Kirk Douglas, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Frank Sinatra, Gladys Cooper.

Lo que sigue es spoiler total.
Decia que es de obligado visionado porque supone un punto de inflexión en el terreno del maquillaje en Hollywood. Protésico de profesión, John Chambers (1923-2001) fue requerido para diseñar el maquillaje de esta película que le abrió las puertas del éxito.
Cuando Arthur P. Jacobs convenció a la Fox para realizar “El Planeta de los Simios” (1968), la condición que el propio Jacobs se impuso fue la de conseguir unos simios creibles, temiendo que una película de corte serio terminara siendo el hazmerreír del público al ver a unos actores con unas máscaras de goma. De hecho, Jacobs tardó mucho en encontrar a un estudio adecuado porque nadie quería invertir en el costosísimo maquillaje que haría creíble lo increible. El resto es historia.

Tanto fue el éxito, que producciones como Misión Imposible lo contrataron para las increíbles caracterizaciones (siempre situándonos a finales de los 60) de Martin Landau.

Como habrás podido comprobar, la chanza de esta película consiste en no mostrarte de forma evidente a ninguna de las estrellas cinematográficas que publicitaban en su cartel. Cuando termina la película, solo has visto a George C. Stcott. Kirk Douglas (el más reconocible), Tony Curtis, Frank Sinatra o Robert Mitchun pasan desapercibidos. Burt Lancaster es el más invisible al cambiar incluso de sexo.

Cuando al final de la película los actores se arrancan literalmente el maquillaje, parecen expresar lo que verdaderamente sienten. El más elocuente es Mitchun que parece decir “por fin. Esto no es para mí”. El que mejor lo lleva (como siempre) es Burt Láncaster que hace gala de un humor envidiable con la sonrisa del perfecto comercial.

Por último y si te gusta la ciencia ficción, mencionar que Chambers fue también el artífice de las orejas del Sr. Spock. Fue el único en solucionar un problema que, en aquellos días, la productora de la serie era incapaz de solventar. Probaron de todo y cuando alguien se acordó, fueron a Chambers y en un momento les ofreció la solución. Leornar Nímoy siempre contó con él desde entonces.

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